Consecuencias

No es quién para hablar de libertades -en todos sus sentidos-, ni de “revolución” -la cual, me parece, dejó tiempo atrás-; tampoco el indicado para criticar totalitarismos. Sin embargo, la crítica que hace a la “modernidad” a la que nos sujetamos, es interesante y un tanto inquietante.

Hace dos días, en un artículo de prensa extranjera, se habló de treinta inventos geniales que transformaron el mundo: disco compacto, GPS y DVD, teléfono celular, fax, Internet, microonda, Facebook, cámara digital, correo electrónico, etcétera, etcétera, etcétera.

¿Tiene algún sentido ese tipo de existencia que promete el imperialismo? ¿Quiénes rigen la vida de las personas? ¿Puede incluso garantizarse la salud mental y física con los efectos no conocidos todavía de tantas ondas electrónicas para las cuales no evolucionó ni el cuerpo ni la mente humana? Un congreso de la UNEAC no puede dejar de abordar estos espinosos temas. Muchos dirán: es fatalismo. Respondo. No, fatalismo es dejar de plantear el problema. Ni siquiera los molestaría a ustedes con estas líneas.

El clima está cambiando como consecuencia de la acción irresponsable del hombre. El equilibrio se ha roto. Cómo restablecerlo es el gran problema por resolver.

Tengo que aceptar que, como muchos otros, sin los avances tecnológicos, y demás comodidades que nos brinda hoy en día -no sé si llamarlo capitalismo o no, lo dejaré al aire- el mundo el desarrollo personal, y las posibilidades que se presentan no serían las mismas. Aun así, eso no da motivos para no reflexionar acerca de la vida que llevamos, y las posibles consecuencias que pueda traer -tanto físicas como psicológicas; más psicológicas que físicas- tanto avance.

Veraderamente nos hace falta reflexionar acerca de lo que vivimos hoy en día. Adquirir conciencia. Autocrítica. Siempre es indispensable la autocrítica, sin ella nos mantendríamos estancados y estáticos, tal y como muchos conservadores desean -y rezan por ello-. Habrá que hacer algún análisis interno.

Las consecuencias de todo esto aún no las vemos… Nunca es muy temprano para para hacer una introspección -en cuanto a la humanidad-, y ver si realmente es conveniente seguir el camino que llevamos, o si es adecuado hacer algún cambio a nuestra vida -ojo, esto no implica dejar las comodidades que nos brinda la teconología-, y moderar algunas cosas.

Saludos.

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