Reseña: La semiosfera del maíz

El siguiente texto es una pequeña reseña que, por encargo escolar, realicé. Está muy interesante, trata el tema de la relación hombre-maíz, desde un enfoque totalmente distinto al que conocía. Ojalá puedan leer el artículo original completo. Saludos.

Reseña
El presente texto pretende hacer una breve, y muy concisa, reseña sobre el artículo presentado por Graciela Sánchez y José Cortés Zorrilla, titulado La semiosfera del maíz: Espacio semiótico de convergencia de la naturaleza y de la cultura -publicada en la Revista Electrónica Entretextos Número 6 Granada, Noviembre del 2005-, que como lo indica el mismo, intenta brindarnos una perspectiva diferente de aquella bella, y extraña -aunque estrecha- relación que existen entre el maíz y el hombre; en otras palabras, de los elementos que convergen, y ocurren alrededor de la interacción naturaleza-cultura.

Para adentrarnos a esta visión alterna de la relación maíz-hombre, los autores, además de hacer énfasis en la necesidad del estudio de este fenómeno, encuentran indispensable explicar el método, que han elegido para el estudio de este tema, responsable de brindar esa perspectiva distinta a la que he estado haciendo referencia: La semiótica. Si bien este método no viene a sustituir, sino a complementar a la epistemología, es interesante la diferencia en los resultados que pueden arrojar; claro está, dicha divergencia encuentra su punto clave en el proceso de estudio que lleva cada una.

Para hacernos entender un poco más acerca de esta herramienta que representa la semiótica, los autores recurren a estudiosos de la misma, citando lo que dice, por ejemplo, Jorge Lozano, que “destaca, en la introducción a Semiótica de la Cultura, de I. Lotman y la Escuela de Tartu (1979:21), la ‘tipología de las culturas’ como sistema de signos y la cultura para Lotman es -entre otras definiciones- “información no hereditaria que reocogen, conservan y transmiten las sociedades humanas” (…) una información no hereditaria porque no se transmite por medio del código genético”. De esta manera, se nos muestra un panorama muy amplio y general de lo que trata un estudio semiótico.

Después de aclararnos el punto de estudio de la semiótica -la cultura y sus signos-, nos adentran al tema que nos importa, y que viene a complementar algunos aspectos que podamos intuir del mismo acerca del maíz -dado que, como mexicanos, estamos expuestos de manera casi inconsciente y natural-, haciendo relación entre los estudios lotmanianos, y los de Guillermo Bonfil Batalla -”quien definió el maíz desde el punto de vista de la antropología cultural”-, de donde se deducen dos cosas trascendentales: a)el maíz como objeto cultural, y b)el maíz, como resultado de la naturaleza. Este aspecto, es el que redefinirá toda perspectiva que tengamos del maíz, ya que lo entenderemos así como un doble objeto de estudio -la dualidad que representa-.

Para reforzar el hecho de cultura-naturaleza, se expone una serie de ideas en las que asocia el desarrollo de técnicas de cultivo, con todo lo que ello implica -vgr. creación de herramientas-, con la creación y ahondamiento en las relaciones humanas, que llevan a la creación, inevitablemente, de culturas. Entendemos así el papel del maíz como agente propiciador de desarrollo, y de agente convergente, que da lugar a civilizaciones; todo entorno a un organismo de la naturaleza.

Una vez entendido esto, introducen de manera muy ágil e inteligente, el concepto de semiosfera, citando, de nueva cuenta, a Lotman quien nos dice que “se puede considerar el universo semiótico como un conjunto de distintos textos y de lenguajes cerrados unos con respecto a los otros”, para después los autores concluir diciendo que “la semiosfera es el espacio fuera del cual es imposible la existencia misma de la semiosis”. Y dando este gran paso hacia la semiosfera, es que podemos entender de qué esta constituido, pero para reforzar lo que es, y no haya lugar a dudas nos dicen que “la semiosfera del maíz está constituida por un conjunto de textos y lenguajes particulares y singulares (…) la semiosfera se concibe como un edificio construido por ladrillitos”.

Y como “el maíz es el fundamento de la cultura popular”, el maíz no es otra cosa que el ‘gran sistema’, éste está constituido por la gran diversidad que representan los subsistemas que lo conforman: la música, los rituales, la comida, y “todas las producciones estética, social económica, cultural (…) pertenecen a la misma semiosfera”. Como vemos, es muy fácil entender, partiendo de lo general a lo particular, cada detalle que es punto clavo para el entendimiento de esta visión del maíz que nos brinda la semiótica.

Reforzando nuestra idea, que ya entendemos gracias a los planteamientos de los autores, del maíz como agente creador de culturas, nos adentran al mundo campesino mexicano, diciéndonos que “los campesinos mexicanos han definido su propio universo semiótico como espacio de la cultura del maíz, el cual guarda cierta memoria común”, lo cual nos hace retomar la idea de la “información no hereditaria (…) que transmiten las sociedades humanas”, lo cual nos hace pensar, de manera directa, en la existencia de un inconsciente colectivo, en el cual obviamente se almacenan aspectos de la cultura.

El maíz, como objeto natural-cultural cognitivo , existente dentro de nuestro inconsciente colectivo, permite la existencia de cierta identidad colectiva, que nos acerca más y más a nosotros mismos, con los nuestros, y todo aquello que implica, lo cual evidentemente, hace del maíz “el parteaguas, es el punto de partida para recuperar lo nuestro”.

Como lo hacen durante todo el artículo, de manera muy sagaz nos ligan automáticamente a dos aspectos importantísimos, característicos del maíz -y por consiguiente de la cultura-; nos acercan a esa homogeneidad, y heterogeneidad, que más que alejar, une con unos y otros, a los elementos que rodean al maíz. Es así, como nos hablan de la frontera, y del diálogo; de esa entretejedura que da forma y textura al texto, que da lugar a la re-interpretación de sus elementos, y que, dentro de aquella heterogeneidad, convergen para enriquecer una cultura; su palabra; su música; su todo, y ese todo que rodea la relación maíz-hombre.

Como elemento heterogéneo, nos hablan de la diversidad -producto de lo biológico y ecológico- de las técnicas de cultivo; de los procesos; de los diferentes organismos que conviven con el maíz, y el hombre, que nos remiten a las experiencias, que lógicamente, traen consigo, y que van directo al espacio semiótico del maíz.

Algo que me sorprendió, y cambió mi total percepción, es la cuestión de la milpa como elemento homogéneo, que si bien nunca falta en un área de cultivo, nunca pensé que fuera esta quien unificara las divergencias que puedan existir entre una cultura u otra. Y así, nos explican que es en ella en donde se da este proceso de frontera-diálogo; es aquí donde conviven todos, y los diversos organismos que la pueden conformar; es aquí donde se comunican; donde comparten; donde se complementan, y enriquecen mutuamente. Y como consecuencia, fortifica a la cultura, y al hombre; conforman aquella identidad única y colectiva, que hacen de ellos, lo que son, han sido, y serán. Todos los elementos convergen en un punto tan divergente, que la complejidad es tan, que atrae a cualquiera.

Y como todo ello, este equilibrio que crean, y trae consigo dicha interacción, siempre tiene cierta amenaza; nunca, por tan impredecible que sea, se puede pensar en que no haya hecho alguno que no pueda crear crisis alrededor de algo tan esencial como lo es el maíz. Y es aquí donde yo encuentro debatibles, y un poco débiles los argumentos que se presentan con respecto al maíz transgénico, y las consecuencias del mismo.

Por momentos parece que aún no recaban información contundente como para hacernos pensar en las consecuencias -que aunque podemos intuir- negativas que trae consigo la introducción de la biotecnología en nuestras vidas arraigadas al maíz. Porque, como ahí mismo se menciona, “toda cultura es dinámica, complejamente organizada y generadora de diversos lenguajes”, y como cultura dinámica, se entiende que siempre existe la tendencia al movimiento, al cambio, a la evolución, y aún cuando un elemento pueda ser impredecible, no implica que afecte de manera tajante lo esencial, que es el alimento. Posiblemente cambien los procesos, las técnicas; seguramente no es el mismo maíz, y el mismo resultado, pero no por eso dejaremos de ser -o al menos no se demuestra; no hay indicios claros de síntomas, como para diagnosticar aquello- lo que hemos sido hasta ahora: un hombre capaz de actuar de manera directa en nuestro entorno, en busca de adaptarlo a nosotros, y por consecuencia, de facilitarlo a nosotros mismos. Es aún muy refutable este aspecto, y siento yo que falta un poco más de información para asegurar que “la antítesis de la agricultura tradicional” traiga consigo un catastrófico final. Esto no implica que no debamos poner atención al tema; al contrario, debemos estar pendientes del proceso, y de las consecuencias; estudiarlo más, y llegar a una solución para evitar contrariedades.

Se concluye con lo siguiente, que me parece muy importante: “La semiosfera del maíz y de la milpa promueve la heterogeneidad/diversidad biológica y cultural de las comunidades no sólo de México, sino del mundo, lo que permite la homeostasis”.

En general, es un gran artículo, que viene a complementar la visión que, como ya he dicho, podemos tener de manera natural e inconsciente, acerca del maíz, nuestra relación con él, y sobre todo, el resultado, que es nuestra identidad, y la cultura. Muy recomendable.

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One thought on “Reseña: La semiosfera del maíz

  1. Tess Noiriel says:

    Hola Jock, he leído tu reseña acerca de la semiosfera del maíz. Me gustó mucho la forma en cómo vas apropiándote del tema, además escribes muy bien y tu argumentación es tan contundente que realmente invitas a la lectura del artículo de los autores del artículo. Es muy importante saber más de nuestra cultura alimentaria, porque ahora a inicios del siglo XXI cada día sabemos menos de nuestra riqueza en cuestión de alimentos, además de otros aspectos de nuestra cultura.Gracias por hacernos llegar tu excelente reseña.Tess

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