Luis Buñuel*

Por acá tenía pendiente éste post.

A diferencia del universo de cineastas convencionales que simplemente se limitan a contar historias -que no por eso, son menos importantes, ni de menor calidad- a través de imágenes, está éste otro grupo de inconformes, que no satisfechos con la narrativa tradicional del cine, buscan, a través de los mismos medios que los antes mencionados, si no bien llevar mensajes al público, sí el intento por hacerlo reflexionar, pensar; haciendo así del cine una herramienta que motiva a discurrir y/o reflexionar.

Dentro de este cúmulo de innovadores natos, se encuentra uno de los personajes más emblemáticos del arte surrealista -así como del cine en general-, Luis Buñuel, que, por medio del juego con imágenes e historias provenientes de sueños -es decir, del mero inconsciente-, revela, critica, expone y propone -jaja, como diría Gustavo Gordillo en su novela, “qué bonito es jugar con las palabras”-, una infinita gama de ideas que, por el simple hecho de plasmarlas, no significan nada hasta el momento en que entran en contaco, y por medio de todo un proceso biológico/neurológico que resumiremos en percepción, con la mente -para ser preciso, con el inconsciente (¡ese amado, y tan desdichado inconsciente!)-, para adquirir significado, y entonces sí, formular una interpretación -distinta para cada, y en cada individuo-.

Así, el cine de Buñuel, el surreal, nos conecta, y lleva a lo más profundo de nosotros mismos, para adquirir consciencia de lo que somos; para pensar; para reflexionar desde nostros mismos, desde nuestra individualidad, retando al inconsciente, a una lucha frente al consciente, llevándonos a explorar lo que en verdad somos, y hemos sido; es decir, nos invita a un viaje con dirección a nosotros mismos.

El Fantasma de la Libertad.

Disclaimer:
Nunca he redactado una reseña sobre alguna película; mucho menos, una de tal profundidad. Sin embargo, nunca es tarde para hacer el intento, ni mucho menos para experimentar.

No prometo mucho.

Sin duda alguna, la interpretación de El Fantasma de la Libertad, tiene que estar sustentada en, por lo menos, una idea muy vaga de lo que implica cada palabra del título.

Para empezar, Buñuel -declarado así por él mismo- intentó con este título, y en consecuencia con toda la película, hacer un pequeño homenaje a Marx, quien afirmaba que “Un espectro recorre Europa, el espectro del comunismo..”, para lo cual Buñuel tradujo del alemán al francés la palabra espectro, obteniéndo así Fantôme -y es a partir de aquí que, con esa reducida idea acerca de lo que Marx pretendía decir, y basándome en lo poco que he leído de Hegel, podría equivocarme; sin embargo creo no estar TAN perdido acerca de las afirmaciones que a continuación haré-, haciendo referencia así a aquello que Hegel -influencia casi directa sobre Marx- trataba de explicar como la continua -y dialéctica-, realización -parcial- que se da de la Libertad en determinados periodos históricos de la sociedad, y que se reflejan tanto en Costumbres y Tradiciones, como en el Derecho, y en la vida cotidiana de los individuos -consecuencia de la universalización de esa idea parcial de la Libertad-.

Así, con pequeñas historias, todas de ellas unidas al azar -tal como describía Buñuel, era la causa de los sucesos cotidianos de la vida-, ilustra muy bien esa concepción dialéctica de la Libertad, en la que el espíritu (razón) de aquella, se va realizando en distintos -y muy específicos- periodos históricos, realizándose así -es decir, plasmándose en la realidad, y siendo vivida tal cual es concebida, y universalizada-, superandose así, en cada devenir parcial, que nos llevará algún día -según Hegel y Marx- a lo que uno llama Eticidad (Sittlichkeit), y el otro Comunismo.

En fin, regresando al punto, es increíble la capacidad de Buñuel para desarrollar, y plasmar, esa actividad humana, constante, que se da, y se ha venido dando, en distintos puntos de la historia, en pro de la plena realización de la Libertad -Libertad de la Libertad-. Ejemplos, todos aquellos que se muestran en la película, y que son explicados de manera muy clara por el profesor de Derecho de la academia de la Policía, quien menciona, una y otra vez, este hecho de cómo las costumbres y, por ende, el Derecho, van cambiando según los universales de cada sociedad -para lo cual narra una visita a casa de unos amigos suyos… pero, no diré más, para que los que los que no la han visto, ¡LA VEAN!, jaja, es extraordinaria la escena… bueno, pueden verlo por acá-.

Y bueno, ya para finalizar -la verdad, no sé qué más decir, qué pésima reseña, jajaja-, sólo me queda recomendarla, y hacer una GRAN invitación a leer la semi-autobiografía de Buñuel -que es una joya en sí, por sí, y para sí, jaja- que escribió con la ayuda de Jean-Claude Carriere, titulada Mi Último Suspiro (Mon dernier soupir).

Saludos, y mil disculpas por la tardanza de éste post.
*Editado

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