Sobre el aborto…

El proyecto de Aguirre

Viernes, 22 Agosto, 2008

El ministro Aguirre Anguiano ha presentado su proyecto en contra de la despenalización del aborto en la Ciudad de México. Sin embargo, el jurista no tomó en cuenta el debate organizado por la Suprema Corte y anunció que las opiniones habían sido muy encontradas. Pues sí, eso ya se sabía antes de la discusión pública.

Aguirre dice haber demostrado que la Constitución no permite modificar el tipo penal de aborto tal como lo hizo la Asamblea del DF, pero en realidad no demuestra nada. Él confunde procreación con familia, cree que hay embarazo cuando un espermatozoide penetra en un óvulo lo cual —sabemos— se puede hacer hasta en una probeta, revuelve el cuidado del embarazo con un derecho del no nato, promueve el abandono en casas cuna de los hijos no deseados, dice que la interrupción voluntaria del embarazo puede confundirse con la cesárea, considera que la Constitución obliga a las mujeres a informarse antes de embarazarse, proclama que la igualdad entre hombres y mujeres impide despenalizar el aborto, sostiene que el bien jurídico protegido con el delito de aborto es el producto y no la mujer, supone que sólo la Constitución puede alojar el derecho a interrumpir voluntariamente un embarazo y proclama triunfante que el aborto dentro de las primeras 12 semanas es una conducta contraria al orden constitucional.

Aguirre toma un error de la exposición de motivos de la reforma penal del DF para proclamar su triunfo en cuanto a la protección constitucional del no nato. Pero que lo hayan dicho los diputados de la Asamblea capitalina no demuestra por tal hecho que así sea. En la Constitución de México no hay más personas que las nacidas. Por cuanto al aborto, el Congreso mexicano impuso una reserva a la Convención Interamericana de Derechos Sociales y Políticos para declarar que el asunto del aborto es cuestión del exclusivo régimen interno de cada país, lo que no confirma, como lo inventa Aguirre, que el tema ya estaba tratado en la Constitución, sino justamente lo contrario y que, por tanto, México no podía firmar una prohibición de tal naturaleza.

La protección especial de las trabajadoras embarazadas y consecuentemente del producto del embarazo no convierte a éste en una persona de derecho por más vueltas que le dé el ministro Aguirre. Además, éste proclama, sin mencionarlo, un proyecto rechazado por la Cámara de Diputados para proteger la vida “desde la concepción”. ¿Puede el Poder Judicial “interpretar” que lo desechado por el Legislativo está vigente? Según Aguirre, sí puede.

El poder revisor nunca ha aprobado alguna modificación constitucional con el propósito de prohibir el aborto voluntario. La interpretación de Aguirre es grosera al tomar textos, relacionarlos entre sí y proclamar la oposición de la ley de aborto del DF a la Constitución sin que ningún legislador se hubiera dado cuenta de la trascendencia de sus actos.

El delito de aborto después de las doce semanas y el delito de aborto forzado están ahí para proteger a la mujer. Son prohibiciones a médicos, enfermeros y personas sin título. La mínima penalización a la mujer que consienta el aborto después de las 12 semanas es para evitar que se le aplique la misma sanción que al cirujano mediante las reglas penales generales.

Al final, hay algo frecuente pero doloroso: las mujeres no existen en el análisis de Aguirre.

pgomez@milenio.com

Enlace: Milenio

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