¿Cómo…?

Los últimos días, semanas, meses, he estado pensando mucho sobre esta situación que vivimos en el país -y obviamente no soy el único-. Es tanta la inseguridad, la corrupción en la que vivimos, que a veces me desanimo más que encontrar soluciones.

Y es que, por donde queramos ver, todo está mal. Mal, mal, mal. Desde arriba, hasta abajo. De izquierda a derecha. Del centro hacia afuera. De donde se quiera ver, todo está mal. No se trata, entonces, de una cosa de unos cuantos; en contra de otros tantos. No se trata, entonces, de ricos contra pobres. No se trata, entonces, de los de arriba contra los de abajo, y viceversa. En fin, no se trata de ellos contra nosotros, ni nosotros contra ellos, es algo general, algo que está en todos, -quieran verlo algunos, o no, así es-.

Entonces, si es algo que está en todos ¿que será?, es decir, ¿qué es eso que anda tan mal -ok, muy mal- entre nosotros? ¿Es acaso algo genético? ¿Algo que proviene más allá de nosotros? ¿O es culpa de la historia, y nosotros somos simples víctimas de ellos? No sé, se me pueden ocurrir las preguntas más disparatadas sin sentido que pueda hallar por ahí. Pero creo, que todo está tan ligado a nosotros, es decir, está tan en nosotros, que no veo algún factor externo al que se le pueda culpar de ello.

Y sí, sí; puede ser la historia; todo lo que ha vivido éste país, y el deterioro en el que se ha visto envuelto. Y sí, sí; puede que sea algo consecuencia de alguna crisis, en algún momento de nuestra vida como país, que desencadenó lo que estamos viviendo. Es decir, pueden ser tantas cosas, o tan sólo alguna de ellas. En fin, algún sociólogo podría dedicarse a estudiar ello; a indagar dónde ocurrió el suceso que desencadenó todo.

Sin embargo, lo verdaderamente importante aquí -y ahora-, es encontrar la manera, el modo, la forma, como se quiera llamarle, de construir éso que se ha visto mermado; eso que es ahora casi inexistente, y tan necesario; eso que nos coloca en la posición en la que estamos situados -o sea, éste caos-. Y ese algo, no es otra cosa que la cultura ciudadana -es decir, una cultura de ciudadanos-.

Vamos, que alguien me diga si no es ese el factor que difícilmente se ve hoy en día. Ejemplos hay muchos; desde el microbusero que se pasa el alto porque “no hay ningún auto que se vea venir”, arriesgándo no sólo su vida, y la de sus pasajeros, sino la de todos en general; hasta el gobernador que se enriquece a costa de los impuestos y demás ingresos del gobierno, con tal de salir beneficiado, junto con su familia y amigos.

A lo que quiero llegar, es que, si todos cumpliéramos las reglas, las leyes que nos hemos impuesto, para el bien de todos, y las acatáramos cada quien, como nuestras, sin anteponer a ellas nada, ¿no estaríamos viviendo en una mejor situación que la que vivimos hoy?

Es decir, que no existiera aquella idiota costumbre del “primero yo”, “primero mis intereses”, “primero mis necesidades”… “primero los pobres”, “primero los ricos”, “primero yo, que soy VIP”, etc., etc., etc., ejemplos hay tantos. Si no existiera esa maldita mentalidad de anteponer todo a lo que realmente importa -los ciudadanos, y sus leyes-, nos estaríamos inmersos en ésta época de inseguridad, y corrupción generalizada; no viviríamos en ésta etapa de caos; de guerra; de todos contra todos, en contra de todo, y del beneficio de nadie mas que el mío.

La pregunta es ésta, ¿cómo construir, entonces, esa cultura de ciudadanía, de civilidad, que tanta falta nos hace, y que parece imposible establecer? Esa es la pregunta del millón -y de millones-. ¿Cómo diablos vamos a iniciar ése proceso de construcción ciudadana, si todo está de cabeza? ¿Cómo…? Hay que idear alguna forma. Tenemos que adentrarnos en ése tema. Buscar mecanismos, medidas para implementar ésa cultura de ser ciudadanos y no bestias, como hasta ahora. Respetar nuestras leyes; nuestras reglas; nuestros propios mecanismos de control del orden, y bienestar social. ¡Acabar, de una vez, con esa costumbre del “primero yo, y mis intereses”!

En fin, éste es sólo un medio para expresarme, sin embargo, los invito a todos ustedes a la reflexión; a que me ayuden a pensar, y pensemos juntos, cómo es que vamos a resolver éste gran problema; cómo vamos a superar ésta adversidad; cómo vamos a obligarnos, y a obligar a todos, a ser ciudadanos; ¡¿cómo?! Hay que construir un mejor país, desde nosotros mismos. Desde los ciudadanos, por los ciudadanos, y para los ciudadanos: nosotros mismos.

Habrá que idear algo mejor que un pacto por la seguridad nacional; ¿para qué queremos un pacto así -que más que pacto, es una broma- si ya existe uno, y es nuestra Constitución? Tenemos que adentrarnos en éste tema. No hay que cumplir, y acordar otro pacto, que el que ya está ahí. Hay que cumplirlo y ¡ya! Lo que necesitamos son ciudadanos en éste país, y no individuos con particularismos por doquier.

Les mando un gran saludo a todos.

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One thought on “¿Cómo…?

  1. Paul dice:

    Y no eres el único, vaya, creo que muchos -o pocos, la neta no lo sé- pensamos qué fue lo que desencadenó lo que estamos viviendo ahora, qué es aquello que no se le dio importancia jamás, quienes contribuimos para dejarlo pasar… a mí también me quda claro que esto es a consecuencia de una patología social llamada indiferencia. Un saludo y abrazo, me gustó compartir contigo, con Rafa y Gustavo la comida del sábado!

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