Comentario sobre los comentarios.

Soy consciente de que una de las ventajas de deliberar, debatir, y compartir ideas vía internet, es que la confrontación nunca será directa, sino a través de un medio que brinda, hasta cierto punto, seguridad de poder tomar tiempo para responder a un argumento… En resumen, podemos decir lo que queramos y no hay problema… Eso nos da seguridad.
Sin embargo, siempre es agradable que, cuando alguien comenta sobre alguna idea que compartes con los demás, provenga de alguien que así como se toma el tiempo, y la molestia de hacerlo, comparta contigo su nombre, su identidad, para así saber con quién, o qué tipo de persona estás tratando, y tener una confrontación de ideas sanas. Eso es lo ideal.
Es una lástima que algunas personas comenten en un blog y cometan el error de no dejar nombre. De verdad, sería mucho mejor debatir con alguien que deja su nombre… Hace la discusión mucho más completa.
Repito, soy consciente -y de hecho, estoy a favor de ello, sino, mi seudónimo no tendría sentido-, de que una de las ventajas es el anonimato; sin embargo, sería más agradable para mí como autor de estos pequeños, pero muy ambiciosos -algunos de ellos-, pensamientos que plasmo en este blog, saber quién comenta… o al menos, que tenga un seudónimo.
Por otra parte, el hecho de que mencione mucho de un autor u otro -en este caso, Hegel, del que se me acusa de utilizar mucho para mis escritos-, lo hago no con el fin de, qué sé yo, presumir, o hacer alarde de, por la educación que he recibido -porque así lo mencionan en un comentario que me hicieron-, sino para compartir la interpretación del pensamiento de uno de los grandes de la teoría política, y dado que este es un blog en el que pretendo hablar de ello, me parece adecuado para hacer referencia.
No creo que sea algo tan malo, al contrario, cuando yo leo de uno u otro autor al que se menciona en un blog, intento adentrarme en él, para aprender lo que ese pensador heredó al pensamiento de la humanidad. Creo que es bastante enriquecedor hacer eso. Así que mi intención no es otra sino esa.
Y por último, esa recomendación que se me hace de “no leer tanto, y pensar libre” me parece imposible dada mi eterna obstinación de agrandar el horizonte de mis conocimientos por medio del pensamiento de otros, para así, y con base en ello, generar mi propio pensamiento, sea a favor o en contra de “x” autor. No se puede aprender, y pensar, de otra manera, sino es leyendo mucho. Lo siento, me niego a seguir esa recomendación.
Saludos.
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