Estados Machistas

Éste artículo -publicado en Milenio- me parece bastante apropiado por la cercanía con la celebración del Día Internacional de la Mujer. Hace falta reflexionar mucho acerca del tema.

Entrevista: Pablo Navarrete Gutiérrez • Coordinador de Asuntos Jurídicos de Inmujeres
Imperan en 14 estados códigos machistas

En Campeche y Michoacán, un hombre que asesina a su mujer por sospecha de infidelidad, tendría una pena de tres días a tres o cinco años de prisión, respectivamente, y con un buen abogado puede evitar la cárcel.

Mié, 17/09/2008 – 05:25

El especialista Pablo Navarrete.
En 14 códigos penales de distintos estados de la República Mexicana un hombre violento que asesina a su pareja con todas las agravantes de ley puede librar la cárcel si argumenta que se vio afectado en su honor.

Pablo Navarrete Gutiérrez, coordinador de Asuntos Jurídicos del Instituto Nacional de las Mujeres, explicó que la figura del homicidio por razón de honor resulta tan aberrante que basta con que el asesino exponga de manera verbal que encontró a su mujer cerca de un hotel y que él sospechó infidelidad, para evadir la efectiva acción de la justicia.

En Campeche y Michoacán, por ejemplo, el homicida puede presentar como única prueba la sospecha de que su pareja iba a tener un acto carnal, para justificar su asesinato.

“La ley cae en el absurdo de que todo aquel que sorprenda a su esposa en un acto de infidelidad o a punto de cometerlo, puede matarla, y se hará acreedor a lo mínimo que establece como sanción la ley”, dijo el especialista.

El artículo 275 del código penal de Campeche establece: “Se impondrán de tres días a tres años de prisión al que, sorprendiendo a su cónyuge en el acto carnal o próximo a su consumación, mate o lesione a cualquiera de los culpables, o a ambos, salvo el caso de que el matador (sic) haya contribuido a la corrupción de su cónyuge. En este último caso se impondrán al homicida de cinco a diez años de prisión”.

Algo similar plantea el artículo 280 del código penal de Michoacán: “Se impondrá de tres días a cinco años de prisión al que, sorprendiendo a su cónyuge en el acto carnal o en otro próximo anterior o posterior a su consumación, prive de la vida o lesione a cualquiera de los culpables, o a ambos, excepto cuando el autor del delito haya contribuido a la corrupción de su cónyuge. En este último caso se impondrá al homicida de cinco a diez años de prisión”.

El código penal de Tamaulipas, aunque no tiene el salvoconducto de la sospecha, sí otorga también penas menores a los homicidas cuando éstos son encontrados culpables.

“Un buen abogado y una fianza evitan que el homicida pise siquiera la cárcel. Estamos hablando de homicidas de clase media y alta, porque la gente pobre, de comunidades indígenas, carecen de dinero para pagarse un defensor, y por lo mismo siempre son dejados a la mano de Dios y son sentenciados con las penas más altas”, precisó el especialista.

“En esos mismos tres estados, el robo de ganado es castigado con una pena mucho mayor que el homicidio de una mujer. En el caso de Campeche, la pena por robarse una cabeza de ganado es de tres a cinco años; en el caso de Tamaulipas, de 12 a 13 años, y en Michoacán, de seis a 12 años”, agregó.

Mujeres sin honor

En total, son 14 estados los que contemplan en sus códigos penales la figura del homicidio por razón de honor o por infidelidad conyugal. Se trata de Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Durango, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tamaulipas, Yucatán y Zacatecas.

“Un enfermo de celos encuentra en esta estructura del estado de derecho una protección de la legislación que protege su honor de hombre, algo que resulta totalmente machista y misógino, porque se ubica el hombre como un ser supremo y superior”, aseveró Navarrete Gutiérrez.

Pero si el asesinato es cometido por una mujer, las leyes que operan son más duras y hasta crueles. “A ellas les aplican todas las agravantes de alevosía, premeditación y ventaja, y terminan por purgar penas máximas por homicidio calificado.

“Yo nunca he visto un caso donde se argumenten razones de honor entre las mujeres; que ella argumente estado de emoción violenta por la infidelidad”, precisó.

En Jalisco, recordó, siguió de cerca dos casos de asesinatos. El hombre invocó el homicidio por razón de honor y obtuvo una pena mínima. Aquí la prensa sólo dedicó tres o cuatro párrafos.

En el caso de la mujer asesina los jueces aplicaron la pena máxima y la prensa publicó 58 notas, muchas de primera plana, con calificativos denigrantes.

Los códigos penales de estos 14 estados, refirió, no han sido tocados a pesar de que dichos artículos resultan todo un insulto y una vergüenza a la dignidad humana, porque se han opuesto los mismos legisladores locales.

“Ellos consideran que dicha estructura del derecho funciona para una sociedad machista como la nuestra. Hay una resistencia ideológica, cultural y legal, aun cuando se contravienen todos los acuerdos internacionales de protección hacia la mujer, y que se cuenta con una ley contra la violencia”.

Hacia una abolición del absurdo

Para el coordinador de Asuntos Jurídicos de Inmujeres dicha figura delictiva sólo incentiva la violencia contra las mujeres en lugar de protegerla, además de que premia, de manera vergonzosa, a los criminales. “Constituye de facto un salvoconducto para que los hombres violentos puedan seguir agrediendo y asesinando de manera impune a las mujeres”, precisó.

Por lo mismo, dijo, es preciso reformular las instituciones del estado a partir de las necesidades jurídicas, políticas, sociales y culturales de las mujeres.

“Sólo vamos a avanzar cuando ya no haya una representación minoritaria de las mujeres en los puestos de decisión, particularmente del Poder Legislativo, donde aún no se supera el 20 por ciento de representación femenina”.

Por lo pronto, Inmujeres llevará a cabo tres congresos regionales para convocar a los legisladores a modificar sus códigos penales. Uno de ellos se llevará a cabo el 18 y 19 de septiembre, en Morelia, Michoacán, donde esperan sacar un acuerdo con el Congreso local.

En Mérida, Yucatán, se celebrará el segundo congreso el 30 y 31 de octubre, y en Tijuana, Baja California, 6 y 7 de noviembre. El 19 de noviembre se llevará a cabo en la Cámara de Diputados el congreso nacional sobre la misma agenda.

Blanca Valadez

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