Rock the Vote?

Durante la campaña presidencial del 2006 surgió un grupo de jóvenes egresados de la carrera de Ciencias Políticas del ITAM que buscaba, como objetivo único y principal, enfrentar la apatía juvenil -que según datos que ellos mismos brindaban, consistía en una abstención del 70% de jóvenes de entre 19 y 34 años, durante las elecciones del 2003-, imitando, o tropicalizando, aquella campaña realizada en EEUU llamada Rock the Vote, titulando, a su vez, la suya como Tu Rock es Votar.

Aun cuando el objetivo de crear conciencia entre los más de 7 millones de jóvenes -según datos del INEGI-, que se incorporarían ése mismo año al padrón electoral -entre los que me encontraba yo-, representa un esfuerzo loable, la forma en que dirigieron su campaña, en lugar de motivar a los jóvenes a votar, reafirmó la decisión de muchos a abstenerse de participar en la contienda electoral. Y no es para menos.

El lema de “si no votas, cállate”, además de ser muy agresivo, denotaba cierto grado de intolerancia hacia aquellos que hace mucho -y con una muy justa razón- habían perdido la fe en los partidos políticos y sus representantes. Decirle a un ciudadano párvulo que tenía que votar, porque de lo contrario, no tendría derecho a quejarse, era la manera más estúpida de convocar a los jóvenes a interesarse por la política.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala como una obligación del ciudadano mexicano el votar en las elecciones populares en los términos que señala la ley -Art. 36, inciso tres-. Sin embargo, ningún individuo puede perder sus derechos aun cuando haya faltado a alguna de sus obligaciones. Son cosas que, simplemente, se cuecen aparte. Por lo que la campaña se sustentaba en un prejuicio; una falsa creencia de que aquél que muestre desinterés en la participación política, no tiene derecho a reclamar.

El fracaso de la campaña fue evidente. De nada sirvió que personalidades públicas como Julieta Venegas, Gael García, Diego Luna, los de Fobia, o Rulo de Reactor -entre otros más- participaran en la promoción del voto; aquellos que estaban convencidos de que nada serviría sufragar, reafirmaron su decisión -que al fin y al cabo es una decisión- de no votar, -como es el caso del genial, y por demás polémico, Olallo Rubioquien parodió en alguna ocasión la campaña en un podcast ; aprovecho para recomendar sus podcast, son BUENÍSIMOS, en especial el número 10 sobre Vicente Fox; así como su excelente ópera prima ¿Y tú cuánto cuestas?-.

Todo esto lo menciono porque éste año se vienen elecciones y campañas presidenciales, y estoy casi seguro de que el número de abstencionismo será igual, o mayor al de la contienda del 2006. Los partidos y sus bobos spots; un IFE que se queda pasmado frente a partidos, funcionarios públicos, y televisoras, y que no representa a nadie, sino a sus propios consejeros -no tengo que recordar el intento de aumento de sueldo que generó gran controversia-; y unos representantes populares que de políticos y funcionarios públicos, tienen lo que Sergio Andrade y Gloria Trevi de santos e inocentes.

Y ¿entonces? ¿Qué hacer para promover el voto o, al menos, la participación política? ¿Dónde quedó el rock frente a estas situaciones? ¿El verdadero rock que proponía, criticaba, mentaba madres, y le recordaba a los jóvenes que toda esa agresividad podía ser canalizada de otra manera para levantar su voz y reclamar? ¿En dónde está ese rock tolerante; flexible, abierto a todo tipo de expresiones?

Estoy casi convencido de que más que de una campaña agresiva, hay que conscientizar a la gente educando. Promoviendo el interés en acciones muy concretas, muy a su alcance, pero que marcan la diferencia poco a poco. Oponerse actuando. Si no es votando, al menos cambiando un poco la forma en que actúa en el día con día. Organizándose; quejándose, pero también presionando; defendiendo sus ideales plasmándolos -o conectándolos- con sus acciones. En fin, motivando a que crea en él como ciudadano, para que en consecuencia, los demás crean en sí mismos, y cambie la realidad que vivimos. Creer todos en todos. Como decía Salvador Dalí: “La mejor forma de ser un genio, es creyéndose uno.” Creamos en nosotros como ciudadanos para serlo. De ahí parte todo.

Bonus extra: Por otro lado, ahora viene el Vive Latino, y estoy seguro que no muchos grupos levantarán la voz, o propondrán alguna forma de motivar a la gente a participar. Salvo Jaguares que declara por ahí una que otra cosa, o Panteón Rococó -con su tendencia muy EZLN-; nadie hace o dice algo. Todo se trata de un wannabe-punk-maleta, o un emo-sucks-to-be-you-wannabe-gabacho-mal-tropicalizado, como Allison, y demás. ¿Tu Rock es Votar? No veo por dónde pueda cambiar por ahí la cosa. ¿Por qué no todos son como Slash y su esposa, o Dave Grohl, y demás rockeros de verdad, que invitan a los jóvenes a participar de manera inteligente?

Éste texto aparece en un boletín de opinión que se genera día con día -los viernes es de opinión; el resto de la semana es noticioso-. Si alguien se interesa en recibirlo envíen un comentario para agregarlos a la lista a la que se envía; o suscríbanse al blog; o síganlo por Twitter.

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