Breve comentario sobre el Divorcio Express

La reforma al Código Civil del Distrito Federal, en materia de divorcio, ha dado lugar al llamado divorcio express, o divorcio fast track, que, desde la perspectiva que se quiera ver, resulta un error de grandes magnitudes que, como consecuencia, traerá consigo una serie de problemas para una de las instituciones más importantes para la sociedad -por lo que, se supone, es de interés público y social-: La familia.

La razón es muy sencilla. Para celebrar el acto jurídico solemne del matrimonio, es necesario el consentimiento de ambos contrayentes; sin ese requisito, es imposible efectuar el acto. Ahora bien, si ese acto requiere del consentimiento de ambas partes, lo más lógico y razonable es que para disolver dicho matrimonio, sea un requisito indispensable contar con el mismo consentimiento que le dio origen, para su disolución.

Esto, que resulta lo más lógico, se ha desvirtuado por completo, dándole un giro inesperado al divorcio, al establecer, en la reforma que desde este mes -abril- está en vigor, que para disolver el matrimonio basta con la voluntad unilateral de alguno de los cónyuges (artículo 266). Se eliminan así, el divorcio administrativo, que se efectuaba frente a un Juez del Registro Civil, por mutuo consentimiento, así como el divorcio por mutuo consentimiento judicial, efectuado frente a un Juez Judicial.

Éste último -el divorcio por mutuo consentimiento judicial-, tenía que ser acompañado de una solicitud, y una propuesta de convenio sobre el tema de alimentos, convivencia de hijos menores, discapacitados, calendario de convivencias, así como un proyecto de repartición de bienes, si fuese necesario. Si no se presentaba lo antes mencionado, por consiguiente, no quedaban resueltos dichos efectos producidos por el matrimonio; es decir, el divorcio no procedía.

Así, ahora con la reforma al divorcio, lo importante es la disolución del matrimonio, situándose en un plano secundario los efectos producidos por el matrimonio, que pueden quedar resueltos, o no, al momento de la disolución del matrimonio, dando pie a una situación incierta para estos, cosa que resulta gravísimo, y va en detrimento de la seguridad jurídica de que debe gozar la familia. Así mismo, desaparece el divorcio necesario, al no haber causales.

En conclusión, me parece un error muy grave lo dispuesto en la reforma al divorcio, en tanto que, como había mencionado, no brinda esa seguridad a la familia, y los efectos que produce para la misma el matrimonio, puesto que quedan en un segundo plano, dando prioridad a las voluntades individuales de los cónyuges. Habrá que esperar los resultados de la reforma, así como las consecuencias para los involucrados en los casos en que se llegara a aplicar.

Juan Manuel Ramírez Velasco.

Fuentes:

-Código Civil para el Distrito Federal (http://www.ordenjuridico.gob.mx/Estatal/DISTRITO%20FEDERAL/Codigos/DFCOD01.pdf)

-Julián Güitrón Fuentevilla, La rescisión del matrimonio y el Poder Judicial del Distrito Federal (Primera de varias partes), publicado el 12 de octubre del 2008, en Sol de México. (http://www.oem.com.mx/oem/notas/n888236.htm)

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