Voto nulo: Por las posibilidades de cambio

El fin, de las estériles campañas de los partidos políticos, ha llegado. Es una suerte que su tiempo, para promocionarse, se haya consumado. Tras varios días -que me parecían eternos- de acoso electoral, me quedo con una reflexión: De nada sirve pegar tu cara por todas partes, con frasesitas, o slogans inocuos, si no existe una propuesta real.

Es un alivio para la mente descansar de la contaminación visual -y auditiva-. Sin embargo, todo este proceso me permitió reforzar esa idea que, al principio tímida, mi razón permitió generar: Anular mi voto es la mejor opción. Está de más profundizar en el porqué, cuando ya lo he expuesto en repetidas ocasiones; pero nunca es suficiente.

Anular el voto, en este contexto, no es sólo la mejor opción, sino la única alternativa real que visualizo entre el montón de “propuestas” que se presentan. Basta dar un vistazo a la cartelera que proponen los partidos políticos, para notar que, efectivamente, la mejor elección es anular el voto.

Sin embargo, esta situación no es la causal de la campaña que se ha desatado, principalmente por internet, para anular el voto. No; esto va mucho más allá de ese simple síntoma que se expresa en el voto nulo. La situación es tan grave, y el problema tan agudo, que la reacción inmediata de quienes apoyan a uno, u otro partido, ha sido la de rechazo, minimización, y hasta desprecio, hacia quienes optan por dicha opción.

Regresando al punto medular del texto, la causa de porqué votar nulo, radica en la casi extinta relación representante-ciudadano; es decir, en la falta de diálogo entre el ciudadano y su representante político. Es en esa negación, de la esencia que existe -y debiera prevalecer ante todo-, en el papel del representante político como tal, es decir, como vocero -o mandatario-, de los intereses de la nación –entiéndase, de lo público-, según el contexto económico y social que prevalezca en determinado tiempo, es la causa del descontento de varios miles -o millones-, de mexicanos que optan por castigar a todos.

Así, el voto nulo no es sólo un grito de protesta, sino un voto de castigo; un voto que llama a la integración de ciudadano-representantes, para sanear la democracia; redireccionar el camino andado, por el del interés público; por dejar atrás todo particularismo, en beneficio de todos los ciudadanos. A reconstruir esa relación entre la política, y la ciudadanía -que no es sino la misma cosa-, que ha quedado olvidada, gracias al mal empleo de la primera, y al olvido, o desinterés, de la segunda.

Realmente anhelo que el mensaje sea claro -y abundante-, y no intervengan intereses privados -y ajenos a la esencia de este llamado de atención-, en el desarrollo de este momento político-ciudadano. Que las consecuencias, y retos, que vienen por delante, culminen con ese reclamo de todos: Un diálogo que permita construir un futuro más alentador; que traiga consigo felicidad, paz, y estabilidad -en el sentido que quieran-, que falta nos hace. Por un México mejor; más democrático; diverso, e incluyente. Por eso va este voto nulo. Por las posibilidades de cambio.

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One thought on “Voto nulo: Por las posibilidades de cambio

  1. Eduardo Rentería dice:

    Como lo comenté por ahí en algún lado. Honestamente pensaba abstenerme para estas elecciones. Pero luego empezó la protesta-propuesta del voto nulo. Eso de verdad me dio ánimo. Y aquí estoy: ¡5 de Julio cuenten con mi voto nulo!

    Saludos.

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